Segundo Muelle Las Palmas

Segundo Muelle Las PalmasDe nuevo nos quedamos lejos de Perú… o cuando las expectativas no se cumplen.

Segundo Muelle Las Palmas (Diciembre 2014). Sin QBC. 30-40€/persona. C/ León y Castillo 227 (Las Palmas de G.C., Gran Canaria). Teléfono: 928 292 214. Ambiente 80 Comida 70 Servicio 70.

Después de 4 visitas al restaurante Segundo Muelle Las Palmas en un año, QBC cree que la puesta en escena y la aparente imagen del restaurante proyectan una ilusión superior a la realidad que nos encontramos y a la calidad de la comida ofrecida. Con una sala interior agradable y una buena terraza, Segundo Muelle Las Palmas es un restaurante donde se come correctamente pero las expectativas iniciales no cumplidas derivan en lo que cualquiera con conocimientos básicos de marketing y sin él saben: insatisfacción y ligero mosqueo como mínimo.

Segundo Muelle Las Palmas Sala Interior

 

 

 

 

 

Los platos para compartir como los makis, zamburiñas y cebiches, entre otros, están bastante bien. Con sabores distintos y potentes. Pero si te sales de ahí la cosa decae; los platos principales de carnes y pescados no ofrecen un producto principal con la calidad esperada; una calidad correcta pero no la esperada. Así que aquí es mejor compartir todo para que si tu plato principal no cumple con lo que esperabas, al menos no te toca terminarlo entero.

La realidad que hemos vivido es que en el restaurante Segundo Muelle Las Palmas, si comes de picoteo saldrás más satisfecho que si te comes un plato principal tú sólo. Eso o ten en cuenta que no es oro todo lo que reluce.

 Además, los detalles cuentan mucho, y en el Restaurante Segundo Muelle Las Palmas ya van dos veces seguidas en la que se les nota poco finos en los detalles, y que describiremos al final de esta crítica, constructiva espero.

En cuanto a la comida, teniendo en cuenta las fechas en las que estamos y que éramos un grupo numeroso, solicitamos un menú cerrado, con unos entrantes variados para probar distintas opciones y un plato principal cada uno… vamos, que el restaurante Segundo Muelle Las Palmas lo tenía chupado para dar un servicio rápido y diligente, así como unos platos en su punto y perfectos. Al llegar, el local lleno de cenas con la misma y aparente propuesta: cenas navideñas con menús cerrados.

Empezamos y terminamos con un magnífico Pisco Sour; aquí lo clavan. Un riquísimo cocktail con Pisco, un aguardiente típico de Perú, y zumo de limón, suave y delicioso con ligero y agradable toque alcohólico del pisco. También es una bebida típica de Chile. No te vayas sin probarlo.

Pisco Sour

 

 

 

 

 

Los entrantes que nos propusieron y que elegimos eran:

Maki Furai: Crocante maki caliente relleno de atún, queso crema y aguacate, bañado en nuestra salsa de anguila. Lo dicho con los makis anteriormente. Muy recomendable, un maki caliente con varias texturas y sabores. Éste siempre nos gusta.

Spring Rolls de Aji de Gallina: Crujientes y rellenos de ají de gallina, servidos con crema de rocoto y salsa de limón y canela. Era más potente el crujiente que el relleno. Este spring roll o mini rollito de primavera no lo recomiendo, está correcto pero no vale la pena en nuestra opinión. Demasiado gruesa la masa del rollito, en nuestra opinión.

Maki Furai Spring Rolls de Aji de Gallina Spring Rolls de Aji de Gallina

 

 

 

 

 

Wantan de Lomo Saltado: Crocantes y rellenos de nuestro particular solomillo salteado acompañado de guacamole y salsa de lomo. Pues lo mismo que el anterior, no vale la pena. Mucho crocante y poco relleno de su particular solomillo, que en boca era una pasta de carne. Lo mismo que el spring roll, correcto pero no vale la pena.

Brochetas de Pollo a la Pankita, a la parrilla con la salsa “pankita”, acompañadas de Pimientos, Cebolla y Papas doradas. Este entrante estaba bien. Bien el punto, los sabores, la presentación… pero no sorprenden; lo que decíamos al principio, en el restaurante Segundo Muelle Las Palmas, por la imagen proyectada, me espero algo más que una brocheta de pollo a la parrilla con una salsita y colocado encima de una papa dorada. Pero vamos, éste entrante sí está bueno.

Wantan de Lomo Saltado Brochetas de Pollo a la Pankita Brochetas-2

 

 

 

 

 

Después vinieron los platos principales, pero bastante después… al menos veinte minutos de espera después del último entrante y eso a pesar de estar previsto el número exacto de platos principales con una semana de antelación. ¿Lleno el restaurante? Ese es el objetivo, ¿no? Y encima con todo previsto: la espera fue excesiva.

Lomo Saltado: Cubos de solomillo fino, cebollas y tomates salteados a fuego vivo, acompañado de crocantes papas fritas y arroz blanco. Supuestamente uno de los platos “estrella” del restaurante Segundo Muelle Las Palmas. En opinión de QBC no está a la altura. Los sabores del plato en conjunto están muy logrados; en el sabor no defraudó. A la presentación, correcta, no le ayudan mucho cuatro papas fritas congeladas puestas encima… y ya que son cuatro papas fritas contadas, ya podrían ser caseras; o al menos cortadas en el día; porque éstas parecían que viniesen de una cámara con mucho frío… al menos lo parecía, y no creo que nos equivoquemos. Para eso ¡¡¡ahórrate las cuatro papas fritas!!! Y para rematar uno de los platos estrellas, el solomillo no pasaba de templado, siendo generoso con la temperatura, además de que no parecía, en cuanto a calidad, de los mejores solomillos del mercado. Un plato correcto de calidad, sabroso, bajo de temperatura, con cuatro papas fritas congeladas y un bloque de arroz sin gracia y hecho hace un rato largo están lejos de cumplir las expectativas de uno de los platos de mayor nivel, supuestamente, de un restaurante que se posiciona como de alta gama. Aquí aparece de nuevo el toque franquicia.

Lomo Saltado

 

 

 

 

 

Atún a la parrilla en salsa Teriyaki, bañado en una salsa agridulce acompañado de arroz blanco al sésamo. Este plato es casi un copia y pega del anterior pero cambiando el atún por el solomillo. Buena presentación y un plato normalito. De nuevo lo esperado y no cumplido pasa factura. El atún, estamos seguros que no estuvo nadando en las últimas semanas, aunque no se lo preguntamos a este precioso animal, por razones obvias de desconocimiento del idioma atunero, así como del momento “vital” del medallón. Un atún correcto de cámara frigorífica con un punto de cocción un poco seco con el único y triste acompañamiento de un bloque de arroz sin gracia y hecho hace un rato largo. Si es mi plato principal me duele… si es para compartir y tomo un par de trozos, va bien. Pero con esto no veo a Perú ni de lejos.

Atún a la parrilla en salsa Teriyaki

 

 

 

 

 

Tortellinis rellenos de langostino y ricota: Pasta rellena de queso ricotta bañada en una salsa de langostinos a base de crema y ají amarillo perfumada al azafrán. Este plato gustó mucho. Buena pasta, buena salsa, buena combinación de sabores pero un fallito… le faltaba temperatura. Otro plato con el mismo problema. No es excusa el restaurante lleno de cenas navideñas. Tienes las mesas que tienes y las conoces, conoces las reservas y las has aceptado y encima sabes con antelación todo lo que van a comer… para un profesional es dárselo hecho. Si te sale frío-templado, no es aceptable.

Tortellinis rellenos de langostino y ricota

 

 

 

 

 

Chaufita Capón: Arroz con pollo, cerdo y langostinos, dorados al wok, acompañados de wantanes y salsa agridulce. Este plato no tiene ningún pero. Muy rico, muy buena combinación de sabores, aunque sobresalía el agridulce y buena presentación. Pero destacamos que aquí hablamos de pollo, y si ya bajas la calidad en un pollo apaga y vámonos. En todo caso, buen plato, mejor que el solomillo y el atún, sin duda.

Chaufita Capón

 

 

 

 

 

Y para rematar la noche llegaron los postres y los detalles… los detalles, esas cositas que a todos nos importan, que te hacen sentir bien atendido, valorado, recordado, amado… me estoy poniendo romántico y todo… y en esta visita, y ya van dos veces seguidas, olvidaron los detalles, cosa que ayuda a resaltar lo regular y no a olvidarlo.

Postres previstos:

Tres Leches. Combinación de bizcochuelo embebido en tres leches, decorado con chantilly y chocolate. Secote y corriente. No es para repetir.

Cheesecake de Maracuyá. No apareció por la mesa. Se les había terminado a pesar de estar previsto. Según sugerente descripción del restaurante Segundo Muelle Las Palmas: La fruta de la pasión hecha postre. Crocante base de galleta cubierta con cremosa mezcla de queso y maracuyá. Nosotros desconocemos su apariencia y gusto. Nos quedamos con las ganas.

Princesa. Mousse de chocolate y cacahuetes, coronado con praliné y fudge. Correcto, pero mucho más bonito que sabroso… para comérselo con los ojos y soltar un “mmmm, vaya, parecía más rico”, pero no está mal.

Bizcocho borrachito del que desconocemos el nombre. Lo trajeron como una de las opciones prevista, por error o porque les dio la gana. Ni idea. El caso es que era el mejor de los cuatro que probamos… “un gran acierto el error”.

Flan o similar del que desconocemos el nombre. Un flan sencillo y correcto. Poco más que decir. Si te apasionan los flanes éste no creo que deba ser tu elección de postre.

Tarta Princesa Tarta Princesa

 

 

 

 

 

Bizcocho borrachito Tarta Tres Leches

 

 

 

 

 

La experiencia de los postres y el final de cena fue un cúmulo de detalles feos y fallos.

En primer lugar, habíamos solicitado unos postres que en el menú contratado podía leerse “mix de postres a compartir entre dos” y tres postres muy sugerentes eran los propuestos: aparentaba un remate estupendo: tres postres, tres sabores a compartir entre dos. Al menos eso entiendo al leer “mix de postres a compartir entre dos”. Así que esperaba tres degustaciones de tres postres, no el postre grande habitual que nos pusieron, sino tres pequeñas muestras de cada uno.

Pero lo que vino fueron dos variedades de postres, no tres, de las que además uno no se correspondía con ninguno de los tres previstos, y además en platos individuales, un postre cada dos y un postre de menos en cantidad.

Obviamente, al no ser lo esperado hablamos con la persona encargada del local y nos damos cuenta del “mal entendido literario”. Según ellos la propuesta eran las tres variedades de postres y cada dos personas se ponía uno de ellos. Un despropósito de propuesta en mi opinión, creo que es mucho más apropiado, cómodo para el cliente y más elegante como lo entendimos nosotros.

Pero no pasa nada, se admite, hemos venido a pasarlo bien, no a pelear por nada y menos por una tarta. Eso sí, como les faltaba un postre por servir, le comentamos que por favor nos gustaría probar las dos variedades que no habían servido, y les solicitamos si eran tan amables de servirnos uno de cada… y a pesar de todo y de no poner problemas por nuestra parte en nada, dicen que no, que eso es un postre de más. “Pues nada, pon lo que quieras”… obviamente 2 minutos de reflexión le hacen cambiar de opinión y ponen las dos variedades que les pedíamos: la ruina del restaurante por un flan de más!!! Aunque lo hayas servido al final, el recuerdo negativo al cliente está hecho. Y para seguir sumando, o restando, uno de los postres propuestos no los pudo poner, ya que como decíamos, el Cheesecake de Maracuyá se les había acabado… pero si lo tenías todo “previsto”, ¿Cómo es posible que no te quede ni uno si me tenías que poner al menos dos? En fin, y encima el postre que más nos gustó, fue el que venía equivocado, una especie de bizcocho bocharrito muy suave y agradable.

El remate final vino cuando nos aparecen con la cuenta sin pedirla y sin avisar del cierre inmediato y sin opción a tomar una copita navideña final. Curiosamente y según palabras del gerente D. Manuel Químper a la guía Qué Bueno Canarias, al frente del local aquella noche, “Quien tenga un restaurante y crea que solo vende comida, se equivoca. Vende sensaciones y experiencia”… ¿seguro que lo dijo? Pues se le olvidó esa lección con la que estoy absolutamente de acuerdo y motivo por la cual Qué Bueno Coño existe. Las palabras se las lleva el viento y el papel lo aguanta todo debió pensar.

El fin de cena fue casi como un: gracias por venir, ya se pueden marchar. Entendemos que siempre hay un momento en el que hay que cerrar, pero puedes avisar y decirlo con cierta elegancia y no con la cuenta. Y si la cena duró mucho, quien la sufrió, con esperas de platos y con alegría y buen humor fueron los clientes.

El servicio de mesa, salvo la espera de los platos principales, fue profesional y correcta, con alguna laguna en lo de estar pendientes de todo, pero bien.

Los vinos recomendados, tanto el blanco con el tinto, vinos sencillos y correcta relación calidad precio. Vino Blanco Viña Calera 2013 de Marqués de Riscal y Altos Ibéricos Crianza 2011 de Torres.

Altos Ibéricos Crianza 2011 de Torres Vino Blanco Viña Calera 2013 de Marqués de Riscal

 

 

 

 

 

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